A muchas personas les agrada el olor a tierra mojada. En especial a algunas mujeres embarazadas o a aquellos que necesitan incluir hierro o algún otro mineral en su alimentación. Ese olor que despide la tierra se llama “petricor”.En la tierra abundan ciertas bacterias llamadas actinomicetos y estreptomicetos, que forman filamentos cuando se humedecen. Cuando la tierra se seca, esas bacterias producen millones de esporas que quedan en el suelo, a esperar otra lluvia. Al caer agua nuevamente, las esporas vuelan muy alto por el aire y las respiramos. En la capa de esporas que entra a nuestra nariz se encuentra una sustancia química llamada Dimetil-9-decalol, que da ese olor tan característico de tierra húmeda. Nadie ha muerto por respirar dichas bacterias y lo que es mejor, hasta disfrutamos el olor.
Así nos pasa a nosotros. ¿Te ha “llovido” alguna experiencia difícil de superar? Tal vez una materia reprobada en la escuela o un problema en el que te metiste por mentir. Hay experiencias difíciles que “llueven” en nuestra vida, pero según pasa el tiempo, dejan filamentos de enseñanza; así, la próxima vez que te “llueve” una experiencia similar, esos filamentos de enseñanza levantan esporas con un olor que te dice: “Ya pasaste por esto antes y esta vez no sucederá lo mismo”. Dicho olor se llama Espíritu Santo y es sumamente agradable sentir que te dice que no hagas lo mismo otra vez. Te hace recordar lo que te sucedió para que no vuelvas a sufrir por la misma razón.
Gracias a Dios por dejar al Espíritu Santo entre nosotros. La próxima vez que percibas su olor al recordarte lo que pasó anteriormente, pon atención y no permitas que te vuelva a suceder lo mismo.
“Estoy diciendo la verdad, no miento. Además, mi conciencia, guiada por el Espíritu Santo, me asegura que esto es verdad” (Romanos 9:1).
DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2015
CIENCIA DIVERTIDA
Para cada día
Por: Yaqueline Tello Ayala
Lecturas devocionales para niños 2015
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