
Experimenta: ¿Has pensado alguna vez en alejarte de Jesús?
Nuestro perro se escapó. Abrí la puerta y salió corriendo calle abajo. Al principio lo llamé, pero no me prestó atención. Comencé a caminar para intentar alcanzarlo. Parecía tan contento de ver que yo corría detrás de él, que continuó su avance sin detenerse. Parecía haber desarrollado sordera repentina a mi voz. Con la nariz pegada al suelo, avanzaba con velocidad como si fuera tras algo importante. La gente quiso ayudarme a atraparlo, pero él se escabullía con rapidez y seguía su camino. Por un instante pensé en dejarlo seguir su camino y esperar a que regresara por sí solo, pero tuve miedo de que no volviera o de que lo robaran. Así que lo seguí hasta que se detuvo por nada en especial, se detuvo y ya. Logré sujetarlo y lo llevé de vuelta a casa. Aún no entiendo qué pasó; es posible que siguiera el rastro que dejamos.
Muchas veces, los seres humanos como tú y yo nos comportamos de manera muy similar. Al lado de Jesús no tenemos necesidades. Él puede damos todo. Pero, en ocasiones, nos escapamos de su presencia y salimos corriendo. ¿Por qué? Muchos dicen que solamente por probar a qué sabe el mundo. No piensan en los peligros que hay, se arriesgan a que el pecado los atropelle. Quien huye de la presencia de Jesús ni siquiera sabe qué rumbo seguirá. Jesús espera que regresemos por cuenta propia, pero nos ama tanto que sale a seguirnos hasta que decidimos detenernos en el mal camino. Si se lo permitimos, nos toma de la mano y lleva de regreso a casa.
¿Para qué hacer que Jesús corra detrás de nosotros innecesariamente? La verdad es que nada tiene de bueno ir a probar el mundo. Lo único que consigues es causarte daño. No huyas del lado del Señor.
“Y te he dicho: ´Tu eres mi Señor; mi bien, nada es comparable a ti´” (Salmo 16:2)
DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2015
CIENCIA DIVERTIDA
Para cada día
Por: Yaqueline Tello Ayala
Lecturas devocionales para niños 2015
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